Personal Democracy Forum Europe

Barcelona fue elegida nuevamente como la capital de los encuentros. Ya estamos acostumbrados a las ferias y congresos de modas, a los gastronómicos, a los de los más variados objetos, nuevos y antiguos (desde yates a antigüedades) y los de tecnología (MWC – Mobile World Congress).
Pero esta vez el encuentro fue entre política y nuevas tecnologías. O cómo hablar de e-gobierno sin sonrojarnos.

Luego de seis años desarrollándose en Estados Unidos, los organizadores han caído en la tentación de cruzar el océano por primera vez para transladar sus experiencias de este lado del Atlántico. Y la ciudad elegida fue Barcelona.

Más de 400 personas han asistido. Con sus portátiles a cuestas dieron buena cuenta de todo lo que allí ocurrió los dos días que duró el foro, gracias a los vídeos en streaming y a la participación en línea vía a Facebook y Twitter.  Todos conectados, como marcan los tiempos y el lugar.

En el acto de apertura, Andrew Rasiej se preguntaba «por qué no pensar que la vida política no se vería afectada por las nuevas tecnologías, si las vidas de las personas han cambiado en tantos sentidos gracias a ellas.» Pero, por lo pronto, la esperada aparición del alcalde de Barcelona dando apertura al congreso (como lo hace en tantos otros) y como objeto de la vida política europea (que de eso hablábamos) fue sustituída por un escueto vídeo: teníamos a los jefes de campaña de Obama, para resolvernos nuestras dudas.

Yes, Obama rules. Yet rules.

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