Tus niños y la fotografia

Afirmar a esta altura que la fotografía es lo mío es un poco innecesario, verdad? Me gusta, siempre me ha gustado. Plasmar momentos, congelarlos, para poder volver sobre ellos. Eso es lo interesante!

Pero un detalle añadido a esta fascinación, es que es algo a lo que todos podemos acercarnos. Y es una excelente (y estimulante) actividad para hacer con niños.

En esta época, en la que nuestro acceso a cámaras compactas y la inmediatez con que vemos los resultados, hacen que el aprendizaje y el acercamiento a esta forma de arte sea más que interesante.

El pasado fin de semana, mi familia me preparó un regalo de lo más original: una salida fotográfica conjunta. El tema estaba preestablecido: la playa y su luz.

De más está decir que en esta familia, hay cámaras para todos y para diferentes momentos (de hecho, mi niño de 6 años tiene dos y sabe cuál usar de acuerdo al momento y circunstancia). Cada cual cogió su cámara y procuró que sus baterías estuvieran cargadas. Al finalizar la salida, y ya de vuelta en casa, votaríamos la mejor foto (ColaCao de por medio) 🙂

Del resultado, además del asombro, he sacado la idea para este post.

Haz la fotografía accesible: Estoy segura que en casa tienes aquella cámara con la que soñabas desde hace un tiempo. Es TU cámara.

Ahora piensa: ¿ cómo reaccionarías si te digo que se la prestes a un niño de menos de 10 años? Ves? A que has movido tu cabeza de un lado a otro… La idea es que todos tengamos un buen, estimulante y creativo momento. A nadie le sirve si nos pasamos la tarde diciendo: ten cuidado; no toques eso; no pongas los dedos sobre mi lente de 800€… Además, a cortas edades, casi todo le resultará pesado y difícil de manipular.

Seguro que en casa tienes una compacta que casi ya no usas: Regálasela a tu peque!

Haz la fotografía fácil: Comienza con cámaras compactas, las de apuntar y disparar (point & shot). De esta forma podrán mirar y disparar a todo lo que se cruce por su camino. Y no te preocupes tanto en bajar las fotos al ordenador (a menos que tengas mucha intriga del resultado y que tu niño se vea especialmente interesado) Es el momento de la práctica. Es ensayo y error. Que dispare a voluntad, a todo lo que le llame la atención.

Organiza salidas interesantes: Una vez que el niño esté un poco más acostumbrado a ir por ahí con una cámara al cuello, es el momento de comenzar con actividades más específicas. Pero no pierdas de vista la diversión! Vuelve a tu infancia y piensa cómo puedes convertir la fotografía en algo divertido para todo el mundo. No es necesario que hagas grandes salidas: puedes proponer un tema y fotografiar objetos del garage o de su propio cuarto. O puedes experimentar con linternas y otras fuentes de luz para que comprenda cómo influyen en la fotografía a la vez que se divierten yendo de un lado a otro con una luz en la cabeza.

Y no dejes de ser espontáneo. Puedes proponer: «coge la cámara y vamos a ver cuántos perros podemos fotografiar de camino al cole», por poner un caso. Deja volar tu imaginación, y déjate arrastras por la del peque. Todo vale para mantener el interés.

Olvida las reglas: Nos pasamos mucho tiempo memorizando lo que debemos y no debemos hacer. Es el momento de tirar las reglas por la ventana. Diviértete!! Puede ser que tu niño aún no comprenda el por qué de la Regla de los Tercios. Y qué? Muchas fotografías de los Grandes Maestros tampoco las tenían en cuenta. Lo importante en todo aprendizaje (y en especial en este) es divertirse mientras cogemos los conceptos. Por qué arruinar una buena experiencia poniéndonos pesados con las normas. Los niños comprenderán, con la práctica, cuándo una fotografía se ve mejor; cuáles son los mejores ángulos y composiciones, sin la necesidad de que le des lecciones.

Cuenta historias: Como siempre insisto, la fotografía es un medio y una herramienta para volver sobre determinados acontecimientos; nos ayuda a contar historias. Es una buena idea, una vez delante del ordenador, preguntarle a tu niño qué ha sacado, qué quiso decir cuando tomó esa foto. Y yendo un poco más allá, puedes jugar a que él te cuente qué cree que has querido decir tú cuando has sacado una fotografía. Es un ejercicio divertido, interesante y hará que conozcas mejor a tu hijo y su mirada del mundo.

Un ejemplo de ello? Cuando mi niño tenía 3 años fuimos a cenar con un amigo al que hacía mucho que no veíamos. Entre charlas de adultos, Gerard estaba aburrido hasta la médula. Como siempre tengo una cámara conmigo, se la presté con la condición de que podía hacer cuantas fotos entraran en la tarjeta de memoria, mientras no se levantara de la mesa. Al volver a casa y descargar las fotos, hubo una que me interesó.

Al preguntarle qué significaba esta foto respondió: Es Gabriel… es que bebe mucho café!

Ahora… carga las baterías de las cámaras, traza un plan simple y sal a recoger los frutos de una tarde fotográfica con los niños de la casa!

Bonus Track: no fue por falso orgullo de padres, pero la mejor foto de la tarde fotográfica del día de la madre fue la de Gerard…

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