Una modelo. Un flash.

Muchas veces nos complicamos nuestra existencia agregando elementos que, muchas veces, no suman en el resultado final.

¿Por qué una sola fuente de luz? Menor complicación, menor costo, menor tiempo… Y una vez que hayas dominado los retratos con una sola luz, agregar otras fuentes es pan comido.

Además, puedes jugar con las luces y las sombras para crear un resultado mucho más dramático con logrando una iluminación cruzada y plana. Claro que deberás tener muy en cuenta las características de tu fuente de luz.

Y como no hay nada más claro que los ejemplos prácticos, va foto con diagrama de iluminación.

En el caso de Tania, utilicé un flash Canon a la derecha de la cámara, filtrado a través de un paraguas translúcido. De esta manera, se iluminaba su hombro, su pelo y mitad de su cara. Para evitar sombras muy exageradas en la mitad contraria, recurrí a rebotar la luz del flash contra una superficie brillante (elegí el lado dorado para acentuar el color de sus cabellos) de la forma en que lo muestra el diagrama de iluminación.

Lo más interesante de esta técnica, es que tienes mucha más libertad que si trabajaras con más fuentes de luz: no tienes tantos flashes que comprobar y es más práctico moverlos a tu antojo.

Ahora es tu turno: Experimenta, que es la parte más divertida…

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